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OCTUBRE 2001

 

EL CLORO

Una negra noche de febrero de 1978, se descarrillo un tren que avanzaba a toda velocidad hacia el sur de la Florida. De un carro tanque que resulto dañado, empezó a escapar una nuble de gas químico tan espesa que interrumpió él trafico en una autopista cercana. Los automovilistas tosieron, sintieron que se asfixiaban, muchos no pudieron contener el vómito y los más afortunados lograron escapar de la mortífera nube arrojándose al suelo entre las lodosas aguas de un pantano cercano. Otros no fueron tan afortunados. Para el amanecer, 67 personas habían sido hospitalizadas y ocho habían muerto, incluyendo a varios jovencitos que andaban cazando mapaches en las cercanías. La nube los mato instantáneamente. La nube estaba formada por los vapores del cloro que se escaparon del carro tanque dañado al descarrillar el tren. El vapor del cloro es tan dañino que literalmente puede quemarte los pulmones.

El cloro, esa sustancia que blanquea tus camisas, limpia baños y fregaderos y ayuda a destapar las cañerías tapadas, había cobrado más víctimas. De acuerdo con las cifras resultantes de una encuesta realizada, en promedio, cerca de seis personas han resultado lastimadas, cada día, durante los pasados diez años, en descarrilamientos, explosiones, fugas y otros accidentes relacionados con el poderoso gas cáustico. Y eso es solo el principio de los problemas causados por el cloro.

El cloro no puede permanecer aislado. En forma de elemento puro, el cloro (Cl2) no existe. Es una creación humana, lograda al lanzar cargas intermitentes de electricidad a través de agua salada para dividir las moléculas de cloruro de sodio. Una vez separado, el cloro se adhiere con tenacidad a otras moléculas. Los químicos se aprovechan de esta característica para lograr mezclas más homogéneas al confeccionar pinturas, fertilizantes, pesticidas, drogas, desodorantes, tintes, cosméticos, películas, vitaminas y centenares de diversos productos. Una vez fuera de la planta química. El cloro se convierte en un verdadero problema y en una amenaza latente para todos los que entren en contacto con él.

En la parte alta de la atmósfera, donde son separadas de sus compañeras de los carbonos, las moléculas de cloro se dedican alegremente a comerse las moléculas de ozono que forman el escudo que nos protege de la dañina radiación ultra violeta. Más cerca de la Tierra, las moléculas de cloro se combinan con el carbono, que se encuentra en casi la totalidad de los tejidos vivos, para formar los cloro carbonos, o compuestos orgánicos del cloro. Cerca de 11,000 cloro carbonos, como el DDT, el tetracloruro de carbono y muchos otros son usados comercialmente, pero miles más, incluyendo las dioxinas, son subproductos no buscados ni deseados.

Como los cloruros de carbono no ocurren naturalmente, los seres vivos no han desarrollado defensas para protegerse de ellos. Los cloruros de carbono, concentrados en las grasas, pasan fácilmente a través de la leche materna y ocasionan cáncer, daños neurológicos, suprimen las defensas naturales del organismo disminuyendo y en algunos casos, incluso suprimiendo totalmente la capacidad inmunológica del organismo y provocando un amplio espectro de defectos reproductivos y del desarrollo. Ratas preñadas a las que se les administro una dosis única de dioxina, tuvieron bebés machos con niveles reducidos de testosterona. Las mujeres que han comido peces de los grandes lagos que contienen cloruros de carbono, dieron a luz bebés bajos de peso respecto al promedio nacional, menos coordinados y sufriendo de pérdidas temporales de la memoria hasta bien entrada la infancia.

Su empleo como agente purificador de los sistemas de agua potable, como se hace en casi todo Estados Unidos y en muchas ciudades mexicanas, el cloro ofrece una ganga difícil de rechazar: mata las bacterias del cólera, la tifoidea y un centenar de otras enfermedades, pero - y es un gran PERO - crea derivados del cloro, tales como el cloroformo, que es un activo y comprobado agente cancerígeno. Los estudios realizados por los expertos en torno a este problema indican que el agua potable tratada con cloro es responsable de 5,000 muertes por cáncer de la vejiga y 8,000 casos de cáncer rectal por año. El riesgo, aunque bajo, es suficiente para proporcionarnos un motivo sólido para estudiar, analizar, desarrollar e implementar, métodos alternativos de tratamiento del agua potable, tal como el de ozono, que es el más ampliamente utilizado en Europa.

La sobre exposición al cloro en el agua de las albercas públicas o en las de los clubes deportivos es otro problema. El exceso de cloro chupa la humedad natural de las mucosas en el interior de la nariz, los ojos y la vagina. Los sensibles tejidos maltratados por el cloro absorben una mayor cantidad de gérmenes y contaminantes, provocando irritaciones e infecciones.

Los productos caseros usualmente contienen una forma relativamente estable de cloro conocida como hipo cloruro (hipoclorito o hipo cloruro de sodio), comúnmente llamada blanqueador. El hipoclorito es tóxico. Han muerto niños por ingerir blanqueador, pero el riesgo más común proviene de mezclarlo con los agentes equivocados. Cuando se mezcla con ácidos fuertes, como los que se emplean en algunos limpiadores de baño o de cocina, puede producir el gas de cloro, el asesino del tren de la Florida. Lo mismo puede ocurrir al combinarlo con vinagre. Mezclado con amoniaco puede producir cloraminas, gases que pueden dañar los tejidos más profundos y delicados de los pulmones, causando neumonía.

Un riesgo más sutil, pero no menos letal, se deriva del uso normal de los productos que contienen cloro, ya que al mezclarse con las substancias naturales, grasas, alimentos, etc., que pretenden limpiar en la ropa o en el fregadero, se forman cloruros de carbono, aunque los expertos en la materia no pueden ponerse de acuerdo al respecto, pues mientras los que trabajan para las compañías que producen los blanqueadores derivados del cloro, no existen las condiciones para que se formen las mortíferas dioxinas, para los que trabajan para algunos organismos defensores de la salud y el ambiente, cualquier uso del cloro resulta en substancias que pueden producir una amplia gama de problemas de salud. El cloro, dicen, simplemente no es compatible con la vida.

 

¡NO SE ARRIESGUE!

Piense que siempre hay mejores maneras, y sobre todo más seguras, de hacer las cosas. Y con menos riesgos. Aunque solamente una pequeña fracción del total del cloro que se fabrica se utiliza en productos de consumo doméstico, la lista de tales productos es más larga que un anaquel de supermercado: desinfectantes, destapa caños, pastillas para limpiar y/o desinfectar la taza del inodoro, removedores de manchas, óxidos y moho; jabones para lavaplatos, jabones antibacteriales, limpiadores para azulejo y para la tina del baño, pulidores y abrillantadores para metales como la plata, el aluminio y el cobre y, por supuesto, los limpiadores para la cocina y los blanqueadores para la ropa.

Para todos estos usos, existen alternativas menos tóxicas y más seguras. Aquí hay algunas:

INGREDIENTES BASICOS

Polvo para hornear: Un excelente producto para tallar y desmanchar que limpia, desodoriza y suaviza el agua para que haga más espuma.

Bórax: Limpia, desodoriza y suaviza el agua. En agua caliente es un desinfectante tan efectivo que puede usarse incluso en hospitales.

Jabón para lavar: Se puede conseguir en tiendas de abarrotes o incluso en los supermercados. Si se corta en escamas se puede disolver fácilmente en agua caliente. Al contrario de los detergentes, el jabón no es tóxico y es biodegradable.

Bicarbonato de Sodio: Corta la grasa, remueve las manchas, desinfecta y suaviza el agua.

Vinagre Blanco: Corta la grasa.

USOS ESPECIFICOS

Para que la ropa y hasta los calcetines deportivos queden muy blancos, en lugar de blanqueadores, use bórax o blanqueadores que no contengan cloro.

Para dejar reluciente la tina del baño, use jabón con bórax o una mezcla a partes iguales de vinagre con sal. El vinagre remueve los depósitos de sarro.

Para mantener limpias las cañerías límpielas una vez por semana con agua hirviendo. Si están tapadas, vacíeles una taza de polvo para hornear seguida de una de vinagre blanco. Espere unos 5 minutos y termine de destapar con agua hirviendo. Si se resiste, repita el procedimiento cuantas veces sea necesario hasta que logre el resultado apetecido.

Para limpiar la taza del inodoro agregue al tanque una taza de agua caliente en la que previamente haya disuelto tres cucharadas de bicarbonato de sodio.

Las tintorerías usan compuestos tóxicos a base de cloro que contaminan el ambiente. Reduzca al mínimo posible el envío de su ropa a la tintorería. Cuando lo haga, ventile muy bien la ropa antes de guardarla.

LEA LAS ETIQUETAS!

Si un producto contiene un ingrediente cuyo nombre incluya las letras clor, piénselo dos veces antes de usarlo.

 

 

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